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Material Digital

El derrocamiento de Allende, los documentos secretos de ITT

 

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Estos mataron a Allende, de Robinson Rojas

 

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Documentos y Textos de Salvador Allende

Allende por Allende
Higiene mental y delincuencia. Tesis para optar al título de Médico, 1933
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La siembra infatigable

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El Gobierno Popular

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La Grabacion del Golpe.

Documento histórico
Maria Olivia Monckeberg - Fernando Paulsen

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Últimos discursos de Salvador Allende, 11 de Septiembre

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Magnicidio( Del lat. magnus , grande, y -cidio, muerte)
Muerte violenta dada a persona muy importante por su cargo o poder.

 

 

La Doctrina del Shock

 

 

 

¿A qué nos  referimos cuando hablamos de ‘doctrina del shock’? Una doctrina es un principio o creencia incuestionable que se enseña como único camino verdadero, entregarse a un dogma limita y condiciona la esfera de acción de los sujetos; sin embargo, puede llegar a ser muy asequible ya que se delega la responsabilidad a un fin último, el cumplimiento de esa serie de normas establecidas a priori.
 

La Doctrina del Shock

 

 

 

¿A qué nos  referimos cuando hablamos de ‘doctrina del shock’? Una doctrina es un principio o creencia incuestionable que se enseña como único camino verdadero, entregarse a un dogma limita y condiciona la esfera de acción de los sujetos; sin embargo, puede llegar a ser muy asequible ya que se delega la responsabilidad a un fin último, el cumplimiento de esa serie de normas establecidas a priori.
 
El shock puede entenderse como un golpe o choque que despierta una conmoción,  un sobresalto, un punto de inflexión violento al que normalmente le sigue un sentimiento de desorientación.
 
Pues bien, el documental aborda precisamente cómo los grandes defensores del liberalismo utilizan esta estrategia política, económica y militar cuyo fin último es mantener la posición de dominio global aplastando cualquier otro modelo alternativo que pudiera poner en peligro los intereses del capitalismo mordaz.

“Las ideas tienen consecuencias…”
 
Esta estrategia se basa en las drásticas teorías que popularizó a través de La Escuela de Economía de Chicago, Milton Friedman, profesor de la universidad, al que también nombran como “El otro doctor Shock”, haciendo referencia implícita a Donald Ewan Cameron.  Este último participó en El Proyecto MKULTRA, una técnica de contraespionaje de la CIA cuya consecuencia buscada es la desviación de la personalidad del sujeto al que se le aplica, a través de técnicas de tortura y represión.
 
Las ideas de los ‘Chicago Boys’ con Friedman a la cabeza, trasladan estas técnicas militares a la esfera económica y financiera. La defensa del libre mercado, la no participación del Estado en la economía permiten que la famosa ‘mano invisible’ haga su consiguiente  labor de autorregulación.
 
Pero no se quedan ahí, las ‘tesis de shock’ son medidas radicales que precisan de una crisis, un shock que produzca un cambio. Ya no se aplican estas técnicas a un solo individuo, si no a sociedades enteras.  Los principales puntos de mira a los que apuntará  su arma serán aquellos países que defendían ideas progresistas como el Chile de Salvador Allende que abogaba por la nacionalización de productos como el cobre,  pasando a ser propiedad social a través de la participación del Estado, lo que le costó la enemistad de potencias como la norteamericana. Finalmente, tras un golpe de estado fallido, se instaura por la fuerza el gobierno de Augusto Pinochet  y Salvador Allende es asesinado.  Mediante el terror que sigue al cambio, se aprovecha esta situación para instaurar las medidas económicas y sociales que aparecen en la sociedad como  estrictamente ‘necesarias’.
 
Se trata de derrocar regímenes molestos e instaurar dictaduras militares que respondan al interés del sistema capitalista mundial mediante ideas violentas lanzadas al imaginario social y soportado nuevamente por el miedo.
En este sentido, se observa un paralelismo con la historia que ha ido sucediéndose en Oriente Medio, dónde regímenes como el de Arabia Saudita son creados exclusivamente para responder  a las exigencias  imperialistas y no dudan en apoyar rígidas dictaduras en nombre de la democracia.

Miedo a un enemigo: La seguridad está en juego.
 
El miedo a un enemigo es una estrategia constante dentro de las relaciones internacionales y la política mundial.  La seguridad es el espectro perfecto para convencer a la gente a renunciar a su libertad en nombre de esta. Se trata de crear un ambiente de terror, miedo e inseguridad que permita un mayor dominio sobre la población, una población completamente despersonalizada, entendida como una masa lista para moldear al gusto.
 
 
Augusto Pinochet habla en un discurso del “Fantasma del Comunismo” como un ejército de ideas diabólicas imposibles de derrotar, ahora el Marxismo es el enemigo feroz.
 
Aquí entran en juego, por ejemplo, los llamados ‘delitos de falsa bandera’, una realidad aceptada que consiste básicamente en simular un ataque criminal para poder intervenir militarmente en una determinada zona.
 
Está claro que el encontrarse en permanente conflicto con otro actor internacional favorece estas políticas. Un conflicto se diferencia de un problema porque uno de los dos agentes enfrentados tiene que ceder para conseguir la solución del mismo, por lo que la creación de un conflicto sólo podrá resolverse cuando el agente A  “gane” al agente B y hasta que eso no ocurra habrá una lucha de fuerzas constante que permitirá a las potencias armarse hasta los dientes y ampliar su ámbito de acción. 
 
Cuando el gobierno de Margaret Thatcher, primera ministra de Gran Bretaña, se encontraba en crisis como consecuencia de los efectos de la política adoptada, la victoria en la Guerra de las Malvinas dio un auténtico vuelco al nivel de aceptación y popularidad de su figura.
 
Justificación del terror.
Una vez constituido un enemigo, el uso de la fuerza y técnicas de tortura suele justificarse militarmente contra este.
 
Aparece el concepto de código rojo, una serie de procedimientos que siguen las autoridades en situaciones violentas, al igual que en la película “La batalla de Argel” dónde el coronel Mathieu razona con argumentaciones basadas en la necesidad política el uso de la tortura en los interrogatorios de los prisioneros argelinos, algo así como ‘el fin justifica los medios’. 
 
Es decir, si  existe un fin político cuyo último objetivo es vencer, entonces es coherente que se realicen prácticas que consideradas justas para lo que denominan el ‘interés general’, que no es otro que su propio interés.
 
El problema es que estas políticas represivas no afectan solo a los soldados o a los enemigos propiamente dichos, sino que se consideran enemigos a todos aquellos que defienden unas ideas distintas a las impuestas. Las detenciones a jóvenes estudiantes  y sindicalistas responden a una táctica para infundir miedo y evitar cualquier ápice de rebeldía. 
 
Es particularmente curioso como utilizan el deporte, en concreto el fútbol, tanto para entretener a la población y despertar un sentimiento de unión como para, en el caso de Argentina, que no se escucharan los gritos de los secuestrados en las prisiones.
 
Este episodio me recuerda a un caso de España en la época de la transición que contó en una conferencia un militante comunista de la época.  El hombre explicaba las condiciones en la que se encontraban los prisioneros ubicados en los calabozos justo debajo de la plaza de Sol mientras miles de personas celebraban el fin de año tan solo unos metros encima.
 
Uso del lenguaje.
 
Es relevante cómo las figuras políticas aprovechan el poder del lenguaje y la retórica para argumentar  sus acciones y enfrentarse a las críticas sin perder la imagen que quieren dar a la sociedad.
 
Se observan dos ejemplos significativos, en primer lugar, durante la ceremonia del Premio Nobel de economía que otorga esta distinción a Milton Friedman en 1976. 
 
Aparece una escena dónde un espontáneo le grita al profesor “¡Friedman vete a casa!” a lo que haciendo uso del equívoco e intentando desviar la atención responde: “Lamento este incidente, podía haber sido peor” provocando la risa de los que se encuentran allí presentes y simplificando de esta manera el altercado.
 
Aparece una estrategia similar en la escena en la que Margaret Thatcher responde ante una comparecencia a los medios de comunicación críticos con ella, dice: “A quiénes esperan ansiosos a que yo haga caso al eslogan favorito de los medios ‘dar vuelta atrás’, solo puedo decirles una cosa: dad vuelta atrás vosotros si queréis”.
 
Nuevamente se observa la estrategia de soltar frases vacías de contenido apelando al ingenio o el humor para desviar el interés hacia otros derroteros ensalzando así su figura de líder fuerte y carismática.

 

En definitiva, ‘La Doctrina del Shock’ con todas sus particulares sigue hoy día vigente en las políticas capitalistas disfrazadas de democracia.
 
Actualmente estamos viviendo una crisis que beneficia a muchos, dónde la ‘salvación’ se encuentra en la adopción de rígidas políticas económicas mediante una llamada a el sacrificio de ‘todos’ mientras aumentan las desigualdades sociales, la pobreza y se atenta contra derechos fundamentales del ser humano.

 

Estados Unidos, cuna de la política de Friedman, es el ejemplo más claro de que la Doctrina del Shock sigue siendo válida para imponer una política de guerra justa que mantenga seguro el imperialismo y posición jerárquica de algunas potencias en el juego del dominio mundial.
 
 
 

La Doctrina del Shock; El documental que todo Chileno debe conocer

 

 

Fuentes: Maria S. Olmo