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Por Chile: No es socialismo. Es la continuacion de una dictadura.

por Javier Del Valle Monagas Maita

 

 

Aquel 11 de septiembre de 1973, marcó el fin de un sueño  que un pueblo noble quiso construir para la felicidad de todos sus hijos... No en vano, un gigante poeta, soñador y constructor de vidas plasmadas en las rimas se hizo fiel obrero en la faena.  No era posible ser humano y estar ajeno a semejante gloria.

 

Pero los pueblos paren sus enemigos, los crean, los crían, los alimentan, muchas veces sin saberlo y sin querer.  Esos enemigos reciben el abono del enemigo mayor, bien sea enemigos  en armas, enemigos con sotana, enemigos con kipá, enemigos con mucho dinero, enemigos confabulados, enemigos infiltrados, enemigos traidores (as).

 

 

Ese 11 de septiembre el pueblo empezó a morir, cuando su hijo insigne se negó a transar con el sanguinario enemigo, recibió la muerte física como castigo y paradójicamente, la vida eterna como premio. Estadios, canchas, prisiones, garitas, mazmorras. Todo espacio  apto para oprimir al pueblo fue habilitado. Vidas, manos, cuellos, sueños, esperanzas, ilusiones, arte, todo fue truncado. El sueño debía morir ipso facto. Lo único que tendría que sobrevivir ha de ser la pesadilla y el dolor interminable. El pueblo jamás debe volver a soñar.

 

52 años después de aquel fatídico 1973, La dictadura mutó a llamarse socialismo.   Antes fue llamada democracia, pero la pesadilla es a misma, no cambia, no muta.  El Mapuche sigue siendo masacrado, perseguido, encarcelado sin causa justa, torturado, despojado, desplazado, invadido, exterminado.  Los estudiantes son muertos, demonizados, acosados, reprimidos,  al reclamar sus derechos ciudadanos y humanos. El minero y el obrero, son explotados y desangrados por el gran capital financista de golpes, militares y políticos corruptos. Para colmo, su presidenta actual, ¿socialista? Hace alianza con el poder que asesinó a su padre ¿Es algo así como un parricidio por mampuesto señora Bachelet?  Se confabula con ese mismo enemigo sionista yanqui, para tratar de matar el otro sueño de los pueblos de construir la unidad de la región Abya Yala, junto a las otras lacras de Perú y Colombia.  Además se prepara para firmar un acuerdo secreto y leonino para el pueblo Chileno que conllevará más hambre, miseria, endeudamiento, inseguridad y dependencia del enemigo. Esa nueva Pinochet con faldas y obcecadamente  odiadora de su pueblo, no le importa para nada el destino de la nación, menos aun de la región.  Hasta le niega el sagrado derecho a un pueblo vecino como el boliviano a tener su mar, siendo que siempre ese pedazo de mar es y ha sido boliviano.

 

Ahora el poder judicial pervertido chileno, le ha dado por entrometerse y pretender legislar para otras naciones, como es el caso de abogar perversamente por la libertad de un asesino  en masas como Leopoldo López  en la digna Venezuela. Lo más monstruoso, es que ese mismo poder judicial fue complaciente siempre con el genocida Pinochet, siempre se las ingenió para que la impunidad cubriera al dictador que hoy inspira a Bachelet, lo mismo que Eduardo Frei Montalva, Edmundo Pérez Zujovic.

 

No cabe duda, que la inmoralidad y la complicidad hacen que la vergüenza quede en el albañal de las casas de los corruptos, cómplices de crímenes de lesa humanidad de sus asociados enemigos contra el pueblo chileno.  Es tanta la aberración de los poderes en esa nación, que hasta le entregan  la Patagonia y otras regiones del país al sionismo sanguinario capitalista de Israel para su custodia y administración, mientras los pueblos legítimos, son asesinados y desplazados sin ninguna contemplación y bajo juicios amañados con pruebas pre fabricadas.

 

De verdad que las elites gobernantes, descendientes de los europeos nazistas  que invadieron a esa Chile,  con un pueblo tan noble como es el pueblo chileno, un pueblo como el de Víctor Jara, Pablito Neruda, Luis Emilio Recabaren, Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, Que es vejado y humillado, no tienen ni pisca de conciencia y moral, mucho menos ética  para opinar  sobre naciones que les dan lecciones a diario de dignidad, respeto, soberanía y amor por su pueblo.